La gravedad de la situación por la que estamos transitando, toca las fibras más profundas del ser nacional. La propia voluntad de ser argentino está en duda…¿queremos ser argentinos? Nuestro individualismo parece negarlo, nuestra necesidad por emigrar parece seguir latente, nuestra desesperación corriendo detrás del dólar, euro, parece negarlo también, Quiero con necesidad de hacerlo, aclarar que esto no significa criticar o no comprender a nadie, porque los sufrimientos son los mismos y muchas veces la tentación de abandonar el barco, la lucha, la coherencia intima y mínima que mantiene los límites de una Dignidad imprescindible para seguir viviendo.
Nuestro compromiso de la sobrevivencia nos hace olvidar la vivencia. La pelea diaria por subsistir nos oculta el camino que, a pesar de todo, hay que recorrer para darle sentido a la existencia. Y es el problema de “vivir una vida o vivir una cultura”, el que otorga el cariz de las últimas reflexiones de este mensaje al corazón del patriotismo, no como canto épico sino “cuestión” existencial.
Porque la amargura nos enferma, la angustia nos paraliza, la impotencia aumenta el maltrato y se incorpora desde la base a la violencia estructural de la injusticia social, económica y política. Es, además, la Inseguridad del Delito incrementado por el clima de miseria sin salida de los de abajo y el escándalo e impunidad de los de arriba, que siempre salen ilesos y también porque no decir de los que nacieron, criaron, vivieron y continúan viviendo dentro de la delincuencia excusándose que son producto de la sociedad…mentira todo aquel que delinque nace con los genes.
Sin embargo, sumarse al coro pesimismo de lo evidente no agrega al servicio de conducción y liderazgo hoy más ausente que nunca. Por lo tanto debemos persistir en la militancia de la “verdad” y la “justicia”, como veíamos al principio, hecha necesidad de expresarlas, de transmitirlas y de encarnarlas.
Esta vez, la lucha debe venir con espontaneidad, por todo el drama que estamos pasando, errores, delitos, patoterismo, prepotencia “estudiantiles, sindicalistas, gremialistas, punterismo, etc. La gran mayoría de los dirigentes son culpables, pero al ver los hechos y que cada día son mayores, todos nosotros como pueblo también debemos afrontar esa responsabilidad. De allí la apelación al sentido heroico y comunitario, de vivir con “heroicidad y dignidad de luchador”, ya que como individuos aislados estamos siendo vencidos totalmente…pero como pueblo argentino debemos permanecer mas que nunca de pie.


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